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PERFECCIÓN UN TANTO AMBIGUA

"Crear la mujer perfecta", ésta fue la idea que el joven químico eligió para el trabajo que debía realizar como culminación de su carrera.
No sería fácil, pero con un poco de reflexión y una ayuda "química" estaba seguro de que lo conseguiría...
Su "chica" tendría que ser delicada pues siempre había pensado que una mujer que no lo fuera perdía su encanto. Debería ser inteligente y con muchas ganas de vivir. Con sentido del humor pero con un puntito de picardía y malicia... Una reacción explosiva que solo una mujer sería capaz de combinar sin llegar a quemarse...
Varios meses pasó decidiendo las cualidades de su proyecto... Cuando creyó que no le faltaba nada, comenzó a mezclar sustancias utilizando todo lo que durante años había aprendido. Al fin, consiguió lo que quería... una mujer sin fallo, sin ningún tipo de error o equivocación, pero aunque técnicamente nadie podía negar su éxito, el joven en su interior, viendo el resultado, soportaba la carga del fracaso.
Pues al observar la foto de la mujer por quien durante años había suspirado, comprendió que la perfección de un ser solo existe para aquel que así lo piense, para los ojos de la persona que lo ama.


¿Por qué intentó hacer realidad algo que existía desde el principio de los tiempos?
08/07/2005 14:00 Enlace permanente. Tema: Cuentos Hay 1 comentario.

UN IMPULSO

Todos los días el pequeño enano al levantarse, salía disparado a lo más alto de la montaña.
Pasaba ahí un rato y luego bajaba para ocmenzar su trabajo.
Nadie sabía qué hacía allí ni porqué subía.
Un día más, el pequeño se levantó y antes de nada salió corriendo a la montaña.
Un joven que le vio corrió tras él para descubrir su secreto.
Pero al llegar, solo vio al enano sentado en la hierba en silencio.
A la mañana siguiente volvió a seguirle y por fin se atrevió a acercarse y hablarle: "¿Por qué cada mañana vienes aquí y te sientas a mirar al vacío?"
Pero el enano solo le ocntestó: "Por el mismo motivo que te impulsó a ti a seguirme."
29/01/2005 13:59 Enlace permanente. Tema: Cuentos Hay 1 comentario.

LA MUSA DEL ÁRBOL

arbol.jpgCada día, se dirigía al parque de siempre. Daba igual si hacía frío o calor. Lo único que podía impedirle "su momento" era la lluvia.
Todo el mundo consideraba que era una chica soñadora, siempre cargada con su bloc de dibujo y un estuche de pinturas.
Siempre en su mundo. Pero eso a ella no le importaba.
Su día cambiaba cuando cada tarde se sentaba bajo aquel árbol había descubierto su paisaje preferido.
Fue de repente y por casualidad, pero aquel lugar había cambiado su vida.
Puede que en su mente lo hubiese idealizado, pero también eso era por lo que iba allí. Para que su imaginación no hiciese de las suyas y modificase su recuerdo.
Un día más salió con su bloc y sus pinturas bajo el brazo, sin hablar con nadie y la mirada fija en el suelo.
Al llegar, buscó su árbol y se sentó cubriéndose por la gran sombra que éste proyectba.
Abrió el bloc y comenzó a dibujar aquel paisaje que veía desde su posición. Siempre el mismo, pero con la mirada espectante por si sus ojos percibían algún cambio por mínimo que éste fuese.
Cuando estaba triste aquella imagen la alegraba.
Cuando estaba nerviosa o enfadada, conseguía calmarla.
Ese lugar la hechizaba por completo.
Por eso, no intentaba cambiar de lugar.
Un día, como tantos otros, se dirigió directa hasta su posición y entonces, su mundo se derrumbó.
En el lugar donde encontraba siempre su árbol y el pequeño montículo de hierba a sus pies, no quedaba más que un tocón de madera, el único resto de un frondoso árbol que algún desalamado decidió eliminar.
Dejó caer sus dibujos, dio media vuelta y se marchó.
No volvió a pisar el parque, no volvió a dibujar, pues sus lápices habían perdido el sentido de sus trazos.
27/01/2005 23:29 Enlace permanente. Tema: Cuentos No hay comentarios. Comentar.

HISTORIA DE UN MUÑECOLATE

-“¡Mamá! ¿Por qué nunca puedo hacer nada hasta que el señor con bigote cierra las puertas?”
-“¡Ay hijo! Qué pesadito estás hoy... ¿Cuántas veces te he dicho que mientras haya gente no puedes hablar ni moverte? A ver... nosotros somos muñecos de chocolate hijo y a los humanos les sorprendería ver que nos movemos y hablamos...¿no crees?”
-“Pero...¡jo! Odio a los humanos.”
-“No digas eso, que ellos se convertirán en nuestros dueños dentro de poco.”
-“Mamá...”
-“¿Qué quieres ahora?”
-“Nunca nos van a separar, ¿verdad?”
-“Hijo...anda venga cállate que nos van a oír”.
A medida que se acercaban las Navidades los muñecos de chocolate iban desapareciendo...
Cada día, al apagarse las luces, la mamá muñecolate daba un suspiro de alivio y agradecía a Dios en lo más profundo de su corazón caramelizado que por una jornada más nadie le hubiese separado de su pequeño. Fingía despreocupación delante de él, pero en su interior su relleno de chocolate blanco se encogía cuando lo pensaba.
Cada vez quedaban menos figuritas entre las que elegir, pero la pareja permanecía unida. Hasta que un día, un niño se acercó a la estantería donde, paralizada, la muñeca observaba aterrada cada uno de sus movimientos. Él se acercó más, tenía una cara ansiosa con dos mofletes bien colorados...“¡Mamá! ¡Quiero esto!” La muñecolate sintió los ojos del niño clavándose en ella como dagas. La madre, al oír el reclamo de su hijo se acercó arrastrando un carro lleno de las típicas compras de Navidad: guirnaldas, bolas de colores, bombones, polvorones... “¿Qué quieres corazón?¿La muñequita de chocolate? Pero si luego sabes que la dejas en el árbol y todos los años terminamos tirándola”.
-¡No mamá! Te prometo que esta vez me la comeré entera. No dejaré ni un cachito...¡Por favor!”
-Bueno venga, cógela...de verdad, menos mal que solo es una vez al año que si no estaríamos arruinados porque con todo lo que llevamos...”
-“¡Mira! Tiene un hijito, ¿puedo cogerlo también?”
La mamá muñecolate escuchaba toda la conversación. Al oír la última petición del niño, deseó que la madre fuese un poco más consentidora, solo un poquito más y así pasar las pocas horas que le quedaban al lado de su pequeño.
-“No hijo venga... uno o el otro, pero rápido que papá nos está esperando en casa”.
El niño agarró la muñeca con un movimiento brusco mientras la pobre rompía a llorar viendo a su pequeño sobre el estante, más inmóvil que nunca... hasta que una columna del centro comercial la separó definitivamente de su pequeño...“Adiós mi vida. Sé fuerte que siempre estaré a tu lado. Lo prometo.” Al fin notó que su cuerpo reposaba en una bolsa de plástico con dirección al hogar donde perecería como cualquier muñeco de chocolate al que se le asignara una “familia”.

A las diez en punto el centro comercial cerró sus puertas al público y después de que todos los empleados se marcharan, se apagaron las luces y en su interior comenzaron todos los artículos a cobrar vida y a despertar de su sueño diurno... Las vaquitas de peluche corrían por los pasillos, las barbies salían de sus cajas y con voz chillona se llamaban unas a otras. Pero en el estante de los chocolates el pequeño aún no se había despertado. Poco a poco el bullicio le despertó y entreabriendo los ojos comenzó a hablar: “¿Mamá?¿Por qué no me has llamado? Hoy no dirás que me he portado mal. Todo el día calladito, calladito. ¿Mamá? ¿Dónde te has metido?”. El pequeño empezó a asustarse. Su mamá nunca lo había dejado solo y no se sentía preparado para empezar a estarlo. Corrió por los pasillos llamándola hasta que ya no pudo más y tuvo que pararse a recobrar el aliento...”¡Mamá!¡Lo prometiste! Nunca te separarías de mí.”
-“Chico, ¿Qué te pasa? ¿A quién buscas?”
-“¿Quién hay ahí? ¿Mamá?”
-“No, no soy tu mamá. ¿Me ves ya?¡Estoy aquí arriba!
El pequeño se secó las lágrimas y dirigió sus ojos hacia arriba: “¡Reno!¿Qué haces ahí?”
-“Ya ves, que el otro día me tropecé con el cable de las luces del árbol y me desmayé. Cuando desperté estaba colgado de una rama adornándolo. En cierto modo me ha venido bien porque así no moriré entre los dien...digo... así no me separan de todos vosotros. ¿Y a ti qué te pasa?”
-“Pues que no encuentro a mi mamá. Me he dormido por el día y cuando me he despertado ya no estaba.¿Tú la has visto?”
-“No...pero no te preocupes porque estará bien. La verdad es que no quiero engañarte, se la habrá llevado alguna familia pero seguro que ahora está colgada en un árbol echándote mucho de menos. Mira, vamos a hacer una cosa, cuando haya que irse a su sitio, tú túmbate aquí y te subirán conmigo a alguna rama, ¿vale?”
-¡Vale!
Al día siguiente, dos horas antes de que el centro comercial abriese sus puertas, los empleados ya estaban trabajando: reponiendo los artículos que faltaban, colocando todo en su sitio... Un joven que pasaba cerca del árbol se dio cuenta de que el pequeño muñeco de chocolate estaba en el suelo. Lo cogió y lo colgó en una rama: “Aquí estarás más seguro que en el suelo y cerca del reno, para que no estés solo.” Y siguió corriendo hacia su minúscula cabina donde cada día envolvía miles de regalos a los clientes.
-“Qué chico más simpático, ¿no?”
-“Sí, es el más alegre de todos. Parece muy feliz y si le observas siempre tiene una sonrisa en la cara y algo bonito que decir.”
-“¡Qué majo! Eso es porque tiene una gran familia en casa que le quiere...Oye, ¿Por qué la gente compra tanto en esta época?”
-“Porque es Navidad... es el tiempo más bonito del año. Todo el mundo olvida los enfados y las preocupaciones y simplemente es feliz. Además, normalmente los familiares que viven lejos vienen y se respira magia...”
-“Y, ¿por qué esta época? Quiero decir que ¿por qué precisamente ahora y no en otro momento?”
-“¿Tu mamá no te lo contó? Pues mira, ¿ves allá, en el estante donde hay una fuente? Allí está el portal de Belén y en él hay un bebé envuelto en pañales y un hombre y una mujer cuidándole...pues ese es el motivo de estas fechas tan especiales, el nacimiento de ese pequeño niño que cuando creció dio la vida por salvar a los hombres.”
-“¡¡¡aaah!!!
Poco a poco pasaban los días y el muñecolate fue aprendiendo con las charlas que mantenía con el reno cuál era el verdadero significado de la Navidad, que no eran comilonas, regalos y locuras, sino que había algo más importante por lo que estar feliz...
A pesar de la cantidad de gente que el pequeño veía pasar desde su posición, él observaba atentamente al joven que entre sonrisa y sonrisa envolvía los regalos a quien se le acercaba. Estaba completamente convencido de que era la persona más feliz del mundo, hasta que una noche poco antes de Noche Buena mientras le seguía observando, pudo ver cómo, por primera vez desde que le había conocido, la sonrisa se borraba de su cara y un aspecto de preocupación le cubría por completo. A pesar de los metros que le separaban escuchó la conversación que había mantenido por teléfono y tras colgar la imagen siguiente le impactó demasiado...
Ese hombre feliz en el que cada día veía un rayo de esperanza con el que iluminaba a todo el que se le acercara, rompió a llorar sentado sobre unas cajas con la cabeza hundida entre las manos.
-“Verdaderamente nada es lo que parece.- comentó el reno, pues él también había escuchado la conversación telefónica del chico- el pobre no va a poder pasar las Navidades con la familia perfecta que dimos por hecho que tenía...Qué pena, ¿verdad?”
El muñecolate oía farfullar a su amigo, pero no podía escucharle...solo era capaz de ver al chico llorar. Entonces, la imagen de ese niño envuelto en pañales y tumbado en un pobre pesebre se le apareció en la cabeza. ¿Podría hacer Él algo? Cuando el joven se hubo marchado, el pequeño se puso en camino. Con saltos bruscos consiguió soltarse de la rama y a un riesgo de caerse y romperse en mil pedazos se deslizó por el tronco del árbol hasta el suelo.
Fue hacia el portalito que desde su posición veía tan bien. Al llegar, miró al niño y entre lágrimas comenzó a decir:”Sé que solo soy un muñeco de chocolate y que no he hecho nada para que sepas de mí, pero tampoco te he pedido nunca nada y además, no es algo para mí. Es el chico que envuelve los regalos... Siempre le he visto alegre y con algo positivo que decir a todo el mundo, pero acabamos de ver que este año nadie estará con él en las fechas que ha alegrado a tantos con su simpatía. Solo quería pedirte que el día 24 sí estuviera con alguien, que no lo pasara solo porque me parecería muy injusto...”
Los días pasaban y el chico llegaba con su eterna sonrisa a su pequeña cabina repartiendo belleza y alegría. El muñecolate que ahora estaba en el Belén, seguía observándolo y esperaba alguna señal que le demostrara que sus súplicas habían servido de algo.
El día de Noche Buena llegó, y el pequeño estaba desilusionado y abatido, aunque aún mantenía la esperanza sin quitarle ojo ni un instante al joven.
Entonces, vio a una familia que se dirigía decididos hacia la cabina. Pero lo más extraño es que sus regalos ya estaban envueltos...¿Para qué iban allí?
-“¡Mamá!¡Papá! Pero...¿no me dijisteis que no podíais venir?¡Hermanita!¿Tú también?¿Qué ha pasado?”
-“Ya ves mi amor. Cuando hablé contigo no te mentí, no íbamos a poder venir a pesar de todo el dinero que nos habías mandado,pero de repente lo que nos faltaba para poder pasar las Navidades aquí contigo, no sé hijo, apareció como por arte de magia y ¡aquí nos tienes!”
El joven salió de la cabina y junto a su familia se dirigió hacia la puerta mientras el muñeco de chocolate le miraba con ternura y orgullo por haberlo conseguido. Pero aún faltaba algo...
-“Esperad un momento, ¡ahora os alcanzó!”
El chico regresó rápido con paso decidido hacia el árbol. Cogió el reno y empezó a buscar el muñecolate que le faltaba:”¡Ah! ¡Estás ahí!¿Quién te ha colocado en el Belén?”Cogió al pequeño y se los llevó uno en cada mano,”No sé porqué, pero siento que vosotros dos no os podéis quedar aquí en Noche Buena. Estaréis mejor en mi árbol que buena falta le hace decorarse. Pero fuera del alcance de los niños porque estos no son muñecos de chocolate cualesquiera, éstos son los de mi árbol de Navidad.”
El pequeño muñecolate alzó la vista y pudo ver por última vez a aquel niño envuelto en pañales...”¡¡MUCHAS GRACIAS!!”
29/12/2004 12:42 Enlace permanente. Tema: Cuentos No hay comentarios. Comentar.

HALLOWEEN

Aquella noche no podía dormir aunque lo raro sería que pudiese conciliar el sueño. Después de todo el tiempo que había pasado volvía a estar allí, en esa antigua casa que nunca le gustó.
No sabía porqué pero le daba muy mal aura y más aquella noche, en la Noche de Halloween, con lo bien que estaría en casa de alguna amiga viendo una buena película dem iedo hasta las tantas.
Decidió no seguir intentando conciliar el sueño porque parecía inútil. No sabía si lo ue sentía era miedo o simplemente desconfianza, pero la idea de aquel sótano en lo más hondo de la casa no le dejaba ni a sol ni a sombra. Nadie le daba importancia, una puerta que simplemente nunca se había podido abrir aunque ella siempre pensó que ahí abajo había algo que hacía que la casa pareciese tan sombría y tenebrosa.
De pronto oyó un ruido... No podía mover ni un solo músculo. En otro momento le habría echado la culpa al viejo gato de la abuela, pero desgraciadamente ya no podía desgastar más esa excusa. Aquel ruido que tantas noches de invierno había escuchado y que inúltilmente había querido quitarle importancia.
¿Qué podía ser? Haciendo un gran esfuerzo se puso de pie y como si de un ladrón se tratara comenzó a andar tan silenciosa como las tablas de madera le permitían ser.
Abrió la puerta de su cuarto y salió al largo pasillo. El ruido se hizo más intenso, era como el trasteo de cosas movidas con gran rapidez. Pero esta vez también se escuchaba un leve cuchicheo.
Tenía la sangre paralizada pero siguió andando hasta alcanzar la escalera de caracol. Bajó escalón a escalón, afinando el oído para intentar descubrir de dónde procedía el ruido.
Cuando se encontraba a la altura de la puerta del sótano, acercó la oreja a la puerta para ver si era allí donde estaba ocurriendo todo y de pronto lo escuchó, escuchó como alguien se reía malévolamente. ¿Estaba soñando? No, todo era demasiado real como para despertarse tumbada sobre la cama.
Cogió el picaporte que tantas veces había intentado abrir sin éxito pero esta vez cedió con un leve chasquido. No quiso abrir del todo la puerta así que se quedó ahí a escuchar lo que ocurría. Su respiración se cortó y notó cómo sus pulsaciones aumentaban según iba escuchando lo que creía que llegaba a sus oídos. No podía ser... esto era demasiado... ¿un... un... conjuro? No, la tenían que estar gastando una broma.
"Ojos de serpiente, pata de conejo y cola de dragón.
rabo de rata, alas de murciélago y plumas de un halcón.
que lo más oscuro de la noche venga aquí.
Que todo lo malvado me obedezca a mí.
En este día crucial,
en esta noche infernal.
Que se despierten todas las fuerzas del mal."
que... ¿Qué es eso? ¿Quién está escuchándonos? ¡Huele a carne fresca!

- Ven bonita, ven aquí con nosotras... no tengas miedo.

Entre las tres agarraron a la pobre chica mientras una dijo riéndose: "Hermanas, alegraos y regocijaos porque aquí tenemos el sacrificio que nos hacía falta."
31/10/2004 22:44 Enlace permanente. Tema: Cuentos No hay comentarios. Comentar.

Y LOS SUEÑOS... SUEÑOS SON...O NO

columpio2.jpgDe repente apareció en medio de un parque. Al principio no sabía dónde estaba pero todo le era demasiado familiar como para no reconocerlo. Estaba en el parque de su antigua casa. Ese al que solía bajar cuando era pequeña. Una sonrisa le cruzó la cara. Comenzó a andar y los recuerdos venían a su cabeza con una rapidez inexplicable, ¿cómo era posible acordarse de todo aquello? Habían pasado tantos años y su vida transcurría muy lejos de aquel viejo parque, sobre todo desde que habían decidido mudarse a otra casa más grande, aunque para ella nunca llegaría a ser su hogar, o así, se lo prometió a sí misma el día de la mudanza.
Sin darse cuenta se había acercado al laberinto, lo rodeó paseando su mano por los barrotes y un rostro apareció en su mente. Allí había conocido a la que siempre fue su hombro para llorar y la mejor compañía en momentos de alegría, y eso que todo comezó con un "Hola, ¿quieres jugar conmigo?"
Siguió andando hasta alcanzar los columpios. Ya no eran de rueda; suponía que debían haberlos cambiado para que los nuevos niños no se sentaran en ruedas ya desgastadas. Aunque para ella esas ruedas siempre serían las mejores para disfrutar de un buen viaje adelante y hacia atrás.
Con qué cosas tan sencillas era feliz a los 5 o 6 años, e incluso más, pues siempre había pensado que su madurez llegó bastante tardía.
Poco a poco había ido cayendo la noche y ya apenas veía más allá de un metro de sí misma, pero no tenía miedo, allí nunca le pasaría nada; era su parque y como solía contarle su padre estaba protegido por una gran muralla que mantenía alejados a "los malos" para que los niños pudiesen jugar tranquilos. No tuvo por más que reirse de esa pequeña anécdota y así se sentó en el banco desde donde solían vigilarla mientras ella corría de un lado para otro. Qué diferente se veía todo ahí sentada. Nunca lo había probado. Desde allí podía ver el parque de esquina a esquina con solo alzar la cabeza un poco. Ahora entendía porqué siempre la pillaban cuando hacía algo malo por mucho que intentara esconderse.
Recordando todo esto sintió cómo todo empezaba a desvanecerse y un horrible pitido intermitente se metía en sus oídos provocándole una sensación molesta.
Poco a poco se despertó, abrió los ojos y de nuevo se encontraba en aquella habitación tan amplia de la nueva casa (aunque ya no tan nueva). Se estiró y de repente se acordó del sueño tan maravilloso que había tenido. ¿Hacía cuanto tiempo no pensaba en aquel parque? ¿Su sueño habría sido una casualidad o una llamada de atención de sí misma para que recordara las cosas importantes que una vez habían llenado su vida...?
No creía en las casualidades y supo que aquella tarde volvería a pisar ese parque porque en lo más profundo de su corazón sabía que algo le estaba esperando allí para que ella lo encontrara...
28/10/2004 21:58 Enlace permanente. Tema: Cuentos No hay comentarios. Comentar.

LA BOLSA DE SUS PREOCUPACIONES

25/9/04.
Notaba como la carga de sus preocupaciones era cada vez más pesada. A veces, incluso, parecía que su espalda se quejara por tener que aguantar esa bolsa sin fondo de pensamientos inacabados...
Al principio solo una leve dudaba había estado dando vueltas en esa gran bolsa pero en los últimos meses se habían multiplicado tanto y tan rápido que ni siquiera le había dado tiempo a concienciarse de la primera.
Empezaba a sentir que iba a explotar... Así que tras largas noches de imsomnio decidió que "perderlos deliberadamente" sería su solución.
Marchó al monte más alto y tras una larga subida, allí dejó su gran bolsa amarrada con una cuerda en lo alto de la colina. Pero al llegar a casa pensando que todo había acabado, la sonrisa se borró de su rostro cuando al abrir la puerta volvió a toparse ocn ella... Esa enorme bolsa que crecía más y más... ¡Era imposible! Él mismo la había amarrado en el monte más lejano.
A la mañana siguiente volvió a cogerla y con gran rabia la llevó al más profundo y violento mar que encontró. El peso de sus preocupaciones la hundiría y jamás saldría de allí. Pero cuál fue su sorpresa al repetirse la imagen del día anterior.
Una semana pasó calculando milímetro a milímetro su venganza contra la bolsa de sus preocupaciones. La ataría con cadenas y candados, la encerraría en una caja sin salida y la llevaría al Polo Norte para que el mismo frío acabara con ella para siempre.
Feliz de su gran plan, llegó el día de llevarlo a cabo. Una semana tardó en conseguirlo y mucho dinero gastó en su propósito.
Peor cuando llegó a casa, la imagen de los dos intentos anteriores se repitió. Su indignación era insuperable... gritó y la maldijo todo lo que pudo hasta quedarse sin fuerzas...
¿Qué podía tener esa bolsa que había podido salir de cada una de sus trampas? Fue hacia ella con miedo y tras dudar unos segundos alargó el brazo y desató la cuerda que la mantenía cerrada.
Cuando la hubo abierto, se asomó y vió que el saco estaba vacío.
¿Cómo podía ser? ¡Él mismo había cargado con ella! Por un segundo se despistó y la bolsa se había esfumado.
Más asombrado todavía sintió como una paz le inundaba por dentro y pudo darse cuenta que solo debía enfrentarse a ellos...ese era el final definitivo para la bolsa de sus preocupaciones...
27/09/2004 22:00 Enlace permanente. Tema: Cuentos No hay comentarios. Comentar.




Un secreto que guardar

Todos tenemos pequeñas batallas que resumen una vida. Todas las cosas que un día ocurrieron y quieres recordar. Un barco a la deriva, un sueño al despertar y un pequeño diario donde la vida transcurre hasta el final.

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